Llevo desde el 2011 investigando y trabajando con herramientas que permiten ver más allá de lo evidente.
He escrito libros, he visitado cientos de domicilios y negocios, y he acompañado en sus procesos individuales a miles de personas con perfiles muy distintos entre sí, pero que tienen en común el querer detectar qué es aquello que está influyendo en sus vidas de manera invisible, y desean aprender a trabajar sobre ello.
Durante todo este tiempo he observado dos tendencias que requieren la máxima atención:
1.- La recompensa inmediata se ha convertido en algo urgente, incluso cuando solo maquilla el problema, en lugar de resolverlo.
Me explico:
NO vendo una formación donde te digo: “repite estas frases y se manifestarán todos tus deseos”.
Trabajo con una herramienta concreta —el péndulo— y con un sistema claro diseñado para intervenir donde la parte racional no alcanza. Diseñado para aprender a usar el péndulo
Este método te puede ayudar una barbaridad.
Conmigo se forman profesionales de la salud mental, psicólogos, psiquiatras, que utilizan el péndulo como apoyo para comprender dinámicas que no aparecen en el discurso consciente, y quieren entender qué puede haber más allá, especialmente en el caso de niños dentro del espectro autista.
Profesionales que trabajan con personas con diversidad funcional.
Emprendedores que lo aplican en sus negocios, para limpiar espacios, desbloquear estancamientos o entender por qué un lugar no fluye
(siempre que la causa esté en el plano sutil, si el problema es que te gastas todo lo que ganas en las rebajas, pues entonces no, el péndulo no sirve ahí).
Responsables de recursos humanos que trabajan con equipos bloqueados. Profesores, terapeutas…
Y la mayoría de quienes aprenden péndulo, son personas como tú y como yo, en procesos personales profundos.
2.- Hay demasiado ruido en el mundo de lo espiritual.
Hay mucha gente vendiendo cambios milagrosos.
Y mucha que repite frases como loros, sin entender lo que están diciendo, enseñando métodos que no han probado nunca y que —no nos engañemos—, tampoco nadie ha obtenido resultados.
Ese es el ruido. Y ese ruido tiene consecuencias: muchas personas, y con razón, desconfían de todo lo que no sea estrictamente racional y se niegan a trabajar la parte energética y espiritual.
Otras van al extremo contrario: se entregan con ceguera a ese circo de promesas despiadadas.
Todo lo que enseño es fruto de años de práctica diaria, investigación, prueba y error.
No hablo de oídas, ni enseño teorías de libro.
Te recomiendo que te formes, en cualquier ámbito de la vida, con alguien que no hable de teorías.
Si te suscribes a mi web, te regalo un mini ebook donde explico el primer paso, que es esencial e ineludible, para empezar a trabajar con el péndulo. Este primer paso no consiste en leer y ya, se trata de ir practicando cada día (sin péndulo ni nada) y podrás escuchar ya muchas respuestas, de esas que te va a dar el péndulo más adelante con mayor precisión.
Si aprendes y dominas esto, vas a colocarte en el punto donde podrás ver más allá.
Y cuando sabes mirar más allá de lo que está acostumbrada la mayoría de la gente, sabes cosas, juegas con ventaja. En una liga superior. Haces magia (y no hablo en sentido figurado).