Esta es buenísima. Vas a descubrir uno de los motivos más habituales por los que ocurren cosas raras en tu casa. Y por qué, una limpieza energética de casas es la solución.
Una clienta me llamó para que limpiara con el péndulo su nuevo piso de alquiler. Hacía apenas unos días que se había mudado con su hijo de seis años.
¿Por qué me llamó?
Porque cada noche, el cochecito de juguete de su hijo cruzaba rodando el escritorio y se estrellaba contra el suelo.
Y porque cada noche, cuando el coche caía al suelo, el niño se sentaba en la cama, y como sonámbulo empezaba a hablar con un tal Roberto.
(Ya te habrás imaginado que a Roberto no lo veía nadie más que el niño)
Bien
Mi clienta estaba tan cagada que se fue a vivir con la madre, y no volvió a pisar su casa hasta el día que fui yo.
¿Qué fue lo que salió con el péndulo? Pues que el inquilino que vivía antes que ella tenía una fuerte depresión y un intento de suicidio. Su familia, desesperada y temiendo que volviera a intentarlo, acudió a un santero, que fue a la casa e hizo un ritual de magia (imagino con la promesa de curarlo) ¡Ojo con eso, pasa mucho!
Los santeros trabajan con energías muy oscuras, aunque lo hagan para proteger a otros, esto da para más emails, ya te iré contando otros casos.
¿Y qué fue lo que pasó? Que toda esa energía que se invocó para proteger al muchacho, se quedó a vivir ahí. Aquello era como la primera temporada de American Horror Story: muchas presencias de diferentes épocas y con sus propios conflictos entre sí.
Con el péndulo lo que hago es sacar todas esas presencias de la casa, limpiarla, pero teniendo respeto por las entidades que la han invadido.
Ten en cuenta que estaban ahí porque las llamaron, no por voluntad propia, y el péndulo las envía a su lugar “justo y perfecto” ¿cuál es ese lugar?
No lo sé.
Se me escapan muchas cosas todavía del más allá. Lo mío es el más acá.
Lo que sí sé es que ayudo a esas presencias a trascender.
Cuando limpio una casa me gusta confirmar lo que sale con el péndulo, muchas veces los clientes sienten curiosidad e investigan, y me cuentan. Otras veces no se puede corroborar la historia.
En este caso lo único que mi clienta sabía era que antes de ella vivía una pareja de novios, que rompieron y que él siguió viviendo allí. No supo decirme si tenía depresión, si quiso suicidarse ni qué fue de él después. Pero al menos, a mí me sirvió para confirmar cosas.
¿Y quién era Roberto? Pues era el bueno de la película. Había muerto en esa casa hacía algunos años, se vio invadido por un grupo de gente conflictiva, y quería proteger al niño. Era quien movía el cochecito para hacer algo al respecto. Roberto no se quedó de brazos cruzados, él tomó partido. Intentó avisar.
Si tú también eres de los que no miran para otro lado, si eres de los que toman partido y quieres conseguir que tu casa esté limpia y lista para vivir, vacía de historias ajenas, traumas y oscuridad, para que la llenes de ti, de tu propia historia, de tus propios traumas (bueno, eso espero que no)
Entonces…